domingo, 3 de febrero de 2013

La importancia del inconformismo.


Hace unos años, cuando yo tenía 13 y pocas cosas claras, nuestro profesor entró en clase y nos empezó a enumerar múltiples problemas que afectaban al mundo, uno tras otro, con rapidez, separados por comas que apenas se podían percibir.
Habló de la crisis de España, de la injusticia, del crecimiento del paro, del fracaso escolar, del acoso en las aulas, de las enfermedades sin cura, de las muertes prematuras, del abandono de los ancianos, de la marginación social, de las adicciones, de guerras, del olvido de los Derechos Humanos, de violencia de todo tipo, de intolerancia, de falta de amor.
Se pasó cerca de una hora explicándonos las múltiples enfermedades de nuestro planeta y sus habitantes, nosotros. Y, cuando ya la clase estaba acabando y nuestro silencio se rompía, con un tono más dulce y cercano nos contó una anécdota que a mí me hizo sonreír.
-Era pequeño y era el día de mi cumpleaños. Un familiar me regaló una tarjeta en la que se podía leer con letras grandes y llamativas: “El mundo necesita inconformistas. ¿Te unes?” Aquella tarjeta cambió mi vida, chicos, y ahora, yo quiero cambiar las vuestras.
Pasad buen fin de semana.
Y aquella tarjeta, aunque no la recibiera yo, también cambió mi vida.

Este mes cumpliré 17 años y, aunque apenas se perciba desde fuera, he cambiado. Ya nada es como solía ser, aprendí a alzar la voz y todo gracias a un mensaje tan sencillo y claro como el que mi profesor quiso hacernos llegar aquel día. El mundo, es cierto, el mundo está llenó de cabezas asintiendo y de miradas fijas en el suelo. El mundo está a rebosar de sentimientos conformistas y bocas mudas. El mundo lo que necesita son mentes críticas, corazones abiertos a soñar y ambiciones. Y eso, eso sólo se consigue navegando en nuestras profundidades, pellizcando nuestras frustraciones y haciéndolas saltar con orgullo y ganas de convertirse en éxitos.
A la vez que pena me dan miedo esos jóvenes que se resignan, esos jóvenes que se cierran a lo distinto y tan sólo buscan repetir una y otra vez las experiencias de sus familiares sin plantearse por qué lo hacen o qué quieren hacer en realidad. Me da miedo que nos inyecten en vena unas ideas predeterminadas con el mero interés de ser reproducidas para no causar problemas. Me da miedo la gente que no se plantea nunca nada y vive a ciegas teniendo como único guía una mente cerrada en el fracaso. Y sí, me da terror que cometamos los mismos errores que nuestros pasados por el mero hecho de no pensar, de no creer que podemos lograr algo más.
No es cuestión de llenar nuestras cabezas con ideas falsas o imposibles. No es cuestión, en realidad, de creernos capaces de todo. Es cuestión de conocer nuestros límites y romperlos.
Es cuestión de plantarse frente a un espejo y no observar sólo nuestro pelo, ojos o kilos de más, es cuestión de mirarnos por dentro y de romper con prejuicios y negativas que harán de nuestra vida un plato amargo y difícil de tragar.
Necesitamos soñar para embellecer nuestras vidas, sólo en nuestros sueños somos libres completamente y sólo nosotros somos capaces de conseguir la libertad ansiada en nuestros sueños.
Cuando mi profesor nos comentó aquello yo no tenía más que miedos y palabras clavadas en el olvido por vergüenza a ser dichas. A día de hoy no tengo miedo de alzar la voz, de buscar siempre el camino menos transitado, de luchar por mi mayor sueño. A día de hoy soy consciente de la necesidad del inconformismo en nuestras vidas y de la importancia de que los jóvenes tengamos más inquietudes aparte de las propias de la edad.

El mundo necesita más inconformistas. ¿Te unes?


2 comentarios:

Melanina Greek dijo...

"No es cuestión de llenar nuestras cabezas con ideas falsas o imposibles. No es cuestión, en realidad, de creernos capaces de todo. Es cuestión de conocer nuestros límites y romperlos.
Es cuestión de plantarse frente a un espejo y no observar sólo nuestro pelo, ojos o kilos de más, es cuestión de mirarnos por dentro y de romper con prejuicios y negativas que harán de nuestra vida un plato amargo y difícil de tragar."
Me uno. Clarísima y absolutamente, me uno. Alcemos la voz y cambiemos el mundo.

Elise dijo...

Gracias, gracias por tu participación y ganas.