sábado, 16 de febrero de 2013

SAPPERE AUDE


Supongo que si dirigiera un programa de radio comenzaría diciendo algo como: “¡Hola, Mundo!”. Dadas las circunstancias, quisiera dirigirme a vosotros con otras palabras, y espero que la lectura de ellas os las grabe en la memoria.

“En términos generales, tres son los grupos en los que se podría dividir el público lector de periódicos:
1º Los crédulos que admiten todo lo que leen.
2º Aquellos que ya no creen en nada.
3º Los espíritus críticos, que analizan lo leído y saben juzgar.”

¿En qué categoría te encuentras tú? ¿Qué crees que ocurre cuando el hombre debe enfrentarse a su propia concepción del mundo? ¿Y si la persona que te inspirara a hacerlo buscara manipularte?

No debes pensar que lo que te han contado es cierto, debes poder ser capaz de afirmarlo por ti mismo.

¿Piensas por ti mismo? No sé si alguna vez te habrás hecho esta pregunta, pero de todas formas, ¿cuál es tu respuesta? Verás, en cualquier caso, mi intención es abrirte los ojos; quiero que concibas el mundo en su totalidad. Por ello, estoy aquí para contarte una historia que seguro que ya conoces. No es un cuento que escuchen los niños antes de acostarse, pero es probable que tú si sepas de él. Es la historia de tu entorno, de las personas que te rodean.

Asómate a la ventana. Mira a los viandantes que recorren las aceras, los conductores que viajan en sus vehículos y las personas que trabajan.
 Cuenta todas las que puedas. ¿Cuántas has conseguido contar? ¿30? De esas 30, es probable que 5 sean homosexuales, 16 de otras nacionalidades y 20 estén en paro. Son solo suposiciones, pero nuestro día a día es así, no todos somos iguales en nuestra etnia, costumbres o preferencias sexuales, pero hay algo que tenemos en común: somos personas.

Las personas tenemos todas los mismos derechos, pero no siempre podemos hacer uso de ellos. Nuestras oportunidades no son iguales, aunque así debería ser. Tampoco recibimos todas el mismo trato, a pesar de lo avanzado en el terreno social. La tolerancia es algo necesario para la convivencia, pero a su vez, escaso en nuestro mundo. ¿Por qué no cambiar eso? Para lograrlo, es necesario que mires bajo tu propio criterio.

Hasta hace unas décadas, aquellos que eran diferentes al resto eran perseguidos, considerados apestados, condenadas a la exclusión social y a la miseria. No fueron pocas las balas que acabaron con la vida de homosexuales en nuestro país. Invertidos, enfermos y, en injustas ocasiones, considerados delincuentes


Muchas eran las ideologías que invitaban a menospreciar a ciertos sectores de la sociedad. En la cultura judía, por ejemplo, la religión establecía que las mujeres solo podían dedicarse al cuidado del hogar y a transmitir su religión a los hijos.



 Los nacionalsocialistas, en su obsesión por la gloria y el poder, en la unificación de una raza aria, barrieron a judíos, gitanos, homosexuales y negros del mapa a golpe de fusiles, mediante cámaras de gas y campos de exterminio. La teoría del espacio vital, establecía que el pueblo alemán requería de más territorios para llevar a cabo su desarrollo como raza superior.



 En EE.UU. se procedió a la separación racial, argumentando que de esa forma, ambas razas lograrían desarrollarse por su cuenta.

¿Qué opinas tú? ¿Te gustaría que te alejaran de las personas a las que quieres y de tu tierra por ser distinto? ¿Te sugiere algo escuchar insultos hacia los que lo son? No olvides nunca que la lucha por la libertad y la aceptación aún se libra en algunos países, y en especial, algunas religiones siguen atando de pies y manos a mujeres, homosexuales y bisexuales. La belleza está en la variedad, el equilibrio está en la igualdad. Y aunque todos somos diferentes y especiales en nuestros aspectos, a su vez somos iguales entre nosotros. La unidad hace la fuerza, pero nunca contra los intereses ajenos.

Espero haberte hecho pensar, y de haberlo conseguido, ¿cuál es tu nivel de tolerancia? ¿Crees que todos somos igual de tolerantes? Por lástima, hay muchas personas que no lo son, entre ellas el que dijo las palabras que os he regalado con anterioridad (indicadas en cursiva en el segundo párrafo). Hablo de Adolf Hitler. ¿Cómo es posible que una reflexión tan acertada viniera de la mente de un dictador y represor de la sociedad? A eso me refería al decir “cuidado con quién te inspira a pensar”, porque al fin y al cabo, puedes llegar a sus mismas conclusiones. Juzga tu entorno por ti mismo, y sobre todo, atrévete a aceptar a los demás.



4 comentarios:

Miguel Rodriguez Basalo dijo...

Muy buena entrada, si. Hace falta más gente reflexiva y que la sociedad siga avanzando hacia la tolerancia ^^

Marenola dijo...

Ciertamente, tal y cómo tu has expuesto, se está manipulando a las masas, en ocasiones contra determinados sectores sociales. :)

alvarobd dijo...

No solo se manipula a las masas y se las conduce a la homofobia y al racismo, también se favorece la ignorancia o la indiferencia hacia los problemas mundiales, y se nos introduce el pensamiento de "Mientras a mí me vaya bien...". Nos enseñan a no ser empáticos, nos educan en el egoísmo y la individualidad. Ese es el problema, que al hombre occidental, heterosexual y con un nivel de vida estable no le afecta lo que les pase a los demás, porque a él "le va bien".



Marenola dijo...

Así es, tal y cómo indica el título de la entrada, "Sappere aude", "atrévete a saber", a pensar por ti mismo. Este fue el lema que aportó Kant a los filósofos ilustrados en el s.XVIII.